Mostrando entradas con la etiqueta Phillip Seymour Hoffman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Phillip Seymour Hoffman. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de septiembre de 2011

Le petit Nicolás





Sé que en un inicio pensarán que hablo sobre una película francesa próxima a estrenarse, pero no es así.

Este texto está dedicado a una persona especial, técnicamente es la más importante del mundo (para mí). Hablo de Nicolás (mi hijo) quien también es un cinéfilo y pequeño fotógrafo en ciernes. Cumplirá cinco años en unos días y este texto busca compartir algunas de sus obras preferidas.

Desde que tenía poco más de tres años pedía se le leyeran las Narraciones extraordinarias de Poe, su palabra preferida era desolación; con esos antecedentes podrán darse una idea de sus gustos, un tanto atípicos, aunque obviamente, también siente predilección por películas que gustan los niños a su edad.

Repasaré un listado donde incluyo películas y cortometrajes del gusto de Nico.

Primero estuvo Cars. La fantasía de muchos niños vuelta realidad, autos con vida propia. El Rayo (Lightning) Mc Queen, auto de carreras que participa en la copa Pistón. Soberbio e inmaduro, recibirá una lección donde aprenderá que es mejor el trabajo en equipo y la amistad. Tras esto (y desde antes) era predecible que se pensara en ser piloto de carreras. Pero bueno, es difícil que alguien en estos tiempos no conozca la obra de Pixar, a disposición de los chicos y los no tanto. Las dos partes de Cars, las 3 de Toy Story (Woody, Buzz y sus amigos), Los increíbles, Ratatouille, Up, Nemo, etc.

Pienso en el lapso de poco más de un año donde teníamos que ver (padecer) la película hasta diez veces al día. Como fue descubriendo el uso de los controles remotos y con ello, la pausa, la repetición, el rewind, etc. Los diálogos recitados de memoria, las secuencias predilectas. El saldo final fue un home teather averiado y un DVD (disco de Cars) que se volvió transparente tras tanta reproducción. Ah, y una vieja video VHS fue a dar a la basura de igual manera en el daño colateral.



Del otro lado estaría Dreamworks, el otro gigante que compite por la atención y los millones que dejan el público infantil (o sus padres en realidad). La franquicia de Shrek, Bee Movie, Como entrenar a tu Dragón, Megamente, etc. Hago hincapié en las  aventuras de Wallace y Gromit, esos fanáticos del queso que hacen reír a mares a Nicolás (claramente los nombra entre sus favoritos).




Pues bien ¿qué hay más allá de Disney, Pixar y Dreamworks? Mucho, es simplemente buscar para ampliarles el panorama a los pequeños, y de paso a uno mismo. Cortometrajes, largometrajes, realizados a lo ancho del planeta.

Conocemos a Tim Burton  y a su muy particular universo visual. Pues bien, aunque yo no soy su fan, este corto me agrada y a Nico más. Les presento su primer  cortometraje animado. “Vincent” es un niño pequeño que está obsesionado con Vincent Price (quien de paso presta la voz) y con la obra de Edgar Alan Poe. Un corto elaborado en stop-motion, en blanco y negro y que refleja mucho del espíritu de la obra del realizador.



Hay otro corto del que quiero hacer mención. Se llama La leyenda del espantapájaros (producción española de Elemental Films, dirigido por Marco Besas, muy en la línea del corto antes mencionado (aparecerán en la misma búsqueda en YouTube, además de otros cortos de carácter similar).

Si hablamos de cortos la obra del jalisciense René Castillo y su equipo de animación “Hasta los huesos” es digna de mención debido a su gran calidad. Una producción netamente mexicana, con la voz de Eugenia León interpretando La llorona.



Hago mención de un par de obras más. Una es Pedro y el lobo dirigido por Suzie Templeton, basada en la obra de Prokofiev, donde revisitamos la clásica historia, esta vez realizada como animación y con una producción internacional donde se incluye a TVUNAM como coproductor. Por cierto, esta producción ganó el Oscar como mejor corto animado en 2008.



La otra sería Mary & Max, largometraje animado dirigido por Adam Elliot que en realidad no es para público infantil. A Nico le atrae por ser animado y en blanco y negro. Cuenta con las voces de Phillip Seymour Hoffman (quien con tantas menciones en mis post parece al actor fetiche de esta familia, pues también es bastante celebrado por mi mujer) y Toni Colette. Muestra la historia desoladora de dos personajes que se vinculan a partir de una relación epistolar. Mary, una niña de ocho años que vive en Melbourne, Australia y Max, un cuarentón que vive en New York y sufre del síndrome de Asperger.



Ah, y como epílogo, si tienen un hijo hiperactivo, se identificará con la historia de Max, el niño de Donde viven los monstruos, largometraje de Spike Jonze basado en el libro de Maurice Sendak. Forrest Whitaker y James Gandolfini (algunos lo conocerán como Tony Soprano) prestan sus voces a los peculiares muñecos de esta historia.



Ahora que estoy subiendo ésto, se acerca al oído y me dice: Papá, acuérdate que también me gustan los Simpson, jaja.

Este es un texto para compartir la cinefilia de mi hijo con motivo de su quinto cumpleaños. Mi tributo a esos pequeños ojos que tantas alegrías nos causan a su madre, a mí y a la gente cercana. Pero a la vez, una manera de reafirmar que la época en que vivimos nos permite el acceso a un sinnúmero de obras que antes eran más difíciles de obtener. Algunas de estas historias no eran para nada lo que uno podía ver en el cine, quizá no en nuestras infancias. La tecnología ha permitido a su vez el desarrollo de propuestas fílmicas que antes solo imaginamos. Yo celebro que mi hijo pueda tener todo esto al alcance de sus ojos. Feliz cumple Nico. Gracias por ser mi película preferida, nunca me cansaré de verte.



Más sabe Sydney Lumet que el Diablo




La vanguardia suele ser mayoritariamente asociada con una juventud punzante, llena de ideas. Las nuevas generaciones estableciendo una ruptura con el pasado, o explorando rutas y posibilidades novedosas.
Pero obviamente, no siempre es así.

En el cine, pensemos en directores que se han mantenido vigentes alcanzando las ocho décadas de vida. Jacques Rivette, Jean-Luc Godard, Woody Allen, y quien nos dejó este mismo año, Sydnet Lumet.

Nacido en 1924, debutará actuando a los cuatro años en el teatro. Crecerá, dirigirá algunas obras para de ahí pasar a la tv.

Su debut cinematográfico será con 12 angry men o 12 hombres en pugna en español. La película será referencia para toda obra alusiva al mundo de las leyes y los juicios. Un jurado conformado por 12 personas deliberará en torno a la culpabilidad o inocencia de un joven sospechoso de asesinar a su padre. Cuando todos apunten en una dirección, el accionar y el análisis del jurado número 8 (Henry Fonda) motivará la discusión a partir de puntos desapercibidos por otros.



Cosecha premios como el Oso de Berlín y algunas nominaciones al Oscar.  Tras el afortunado recibimiento continuará filmando, década tras década.

Entre 1958 y 1960 filmará tres películas, una de ellas The fugitve kind con Marlon Brando, Ana Magnani y Joanne Woodward basada en una obra de Tennessee Williams.

Katherine Hepburn, Sean Connery, Dean Stockwell se unirán a la lista de intérpretes dirigidos por Lumet. Adaptó a La Gaviota de Chéjov y a Arthur Miller. Realiza un documental al lado de Joseph Mankiewicz acerca de Luther King.

En 1973 se une a un actor que buscaba consolidar su carrera tras una película llamada “El Padrino” Éste era obviamente Al Pacino. Sérpico trata sobre un policía que busca combatir la corrupción al interior de la fuerza policial (algo tan en boga en estos tiempos, la corrupción de nuestras autoridades).

Vendrá posteriormente Tarde de Perros. Con el mismo Pacino protagonizando una historia acerca de un accidentado robo a un banco. Esto deviene en fenómeno mediático a partir de la presencia de las  cámaras de televisión. El morbo sobreexplotado por el “periodismo”. Violencia y medios, otro elemento propio de nuestra cotidianeidad.



Aquí ya planteaba un tópico que continuaría con su siguiente gran obra. Network (1976). Faye Dunaway, Peter Finch, Rober Duvall y William Holden son los actores más relevantes del reparto. Una sátira sobre la televisión y los extremos a los que llega este medio por lograr rating.

Howard Beale (Finch) es amenazado con el despido debido a los bajos ratings de su show. Ante ello anunciará que cometerá suicidio frente a las cámaras. Este hecho provocará una serie de acciones que rayarán en el absurdo pero que le permitirán hacerse de un programa propio y de la ansiada popularidad.

Correrá paralelamente la molestia de los directivos del canal acerca de lo emitido por Beale, a la vez que disfrutarán por hacerse del favor de la audiencia.

Aparecerá la ambiciosa Diana Christensen (Dunaway) quien irá acrecentado su figura al interior de la cadena y jugará un papel decisivo para el desenlace de esta historia.

A modo de epifanía Network nos revelará los tejes y manejes de muchas de las producciones contemporáneas. La repetición ad nauseum de mediocres y poco éticos reality shows. Y la búsqueda del rating a cualquier costo ¿las vidas de algunos por ejemplo?



Brincamos un poco, y llegamos de golpe al testamento fílmico de Lumet. Antes que el diablo sepa que has muerto es un drama intrafamiliar, retrato desolador de los Hanson, una (en apariencia) familia convencional.

Filmada en 2007 cuenta con las actuaciones de Phllip Seymour Hoffman y de Ethan Hawke como los hermanos Andy y Hank Hanson. El primero un corredor de bolsa con algunas deudas y adicto a las drogas. Hank, un tipo cobarde y sumiso. El gran Albert Finney (notable como el Padre) y Marisa Tomei como la esposa de Andy (quien a la vez sostiene un affaire).

Andy maquina un plan para salir de sus problemas financieros y decide involucrar (manipular) a Hank. El plan consiste en robar el negocio de sus padres (una joyería). La mezquindad de unos, la cobardía de otros y el infortunio harán que el plan no transcurra según los presupuestos. La fatalidad llegará a la familia, y con ella la culpa, el arrepentimiento, el temor y los deseos de venganza.

Lumet nos plantea en este microcosmos la ruptura de las normas elementales de convivencia sociales. La violencia ha permeado nuestras vidas. La narrativa hace brincos temporales para matizar ciertos momentos de filme y clarificar las intenciones de  los personajes.

¿Quién es el Caín? ¿Cabe aquí un Abel? Parecieran ser las preguntas que nos lanza el director. El padre (Finney) acumulando sed de justicia, buscará y encontrará respuestas desesperanzadoras. El final no ofrecerá la redención a nadie. Un cine a todas luces crítico, vital.



Esta fue la última obra que nos legó Lumet. Un cineasta sobre el que alguna vez leí, la mejor muestra de su trascendencia es que nunca ganó un Oscar (hasta el 2005 recibió uno Honorario).

Sus más de 40 filmes ahí están pidiendo ser vistos para entender que las ideas nuevas provienen muchas veces de los creadores más experimentados. Incluso ya advertía del uso de cámaras HD en lugar de las de cine por una cuestión práctica (ahorrar costos, evitar dificultades). Siempre un visionario.

Charlie Kaufman. Una mente resplandeciente




Revisando al cine contemporáneo no se puede negar la valía de las obras de Spike Jonze  y Michel Gondry. Directores de cine, de videos musicales, reconocidos  por saber explotar lo mejor de ambos mundos, el mundo independiente –con su libertad creativa, siendo el  director el responsable de las decisiones artísticas- y del lado del Star system (los estudios, sus recursos financieros y actores de renombre).

Pero hay otro factor que les vincula: Charlie Kaufman.

¿Quién es? Preguntarán algunos. Es el guionista (ni más ni menos) de las brillantes Being John Malkovich (¿Quieres ser John Malkovich)  y Adaptation (traducida como El Ladrón de Orquídeas), filmes dirigidos por Jonze. Al mismo tiempo que ha escrito Human Nature (Naturaleza humana) y la gran Eternal sunshine of spotless mind (Eterno resplandor de una mente sin recuerdos), un par de piezas donde fungió como director el  francés Gondry.

Y bien, a mí me pasó lo mismo. Comencé a seguir las trayectorias de ambos directores pues sus obras me parecían fuera de lo común. Pero poco después noté, que detrás de sus historias estaba Kaufman.

Neoyorkino, judío, nacido en 1958, se inicia en el medio como guionista en shows para la TV.

Su primer guión de largometraje tiene como personaje central a un actor. John Malkovich, reconocido intérprete, es el pretexto a partir del cual se desarrolla la película. Termina por volverse una marioneta dentro de una historia cuasi onírica. Pero en cierta medida, ¿no se convierte en ello un actor en manos de un Director? Aquí hay amores correspondidos y no correspondidos, frustraciones, anhelos, traiciones, engaños y la posibilidad de una vida eterna. Vaya, hasta el ahora demasiado célebre Charlie Sheen hace su aparición por ahí. John Cusack, Cameron Diaz y particularmente Catherine Keener sobresalen en el reparto como Criag, Lotte y Maxine respectivamente.

Kaufman nos hace una pregunta: Si tuvieras la posibilidad de elegir ser otra persona ¿quién serías? Uno podría dar cualquier respuesta, pero aquí solo hay una. Atinadamente un personaje dentro del film, dice: - Bueno está bien, esa era mi segunda opción.

Nos topamos con un piso 7 ½ que alguna vez fue construido secretamente en un edificio. Ahí en ese medio piso, la historia se traslada a una realidad alterna donde muchas cosas pasan. Y al final, el amor anhelado por los distintos personajes triunfa, aunque con resultados más favorables para unos que para otros.



Con ése film llegarían los reconocimientos al unísono a los creadores del filme. Pero ahí no acaba todo.

Años después, llegó Adaptation (ya hablamos del pésimo nombre en español). Aquí Kaufman vuelve a sorprender con una meta narrativa donde él se torna el centro de la historia. Realidad y ficción se entremezclan, y nos es posible mirar dentro de la mente del guionista.

Nicholas Cage interpreta a Kaufman y a su (¿ficticio, real?) hermano gemelo Donald. Kaufman se describe como un hombre tímido, inseguro incluso sobre su aspecto. Un creador que lucha por sobrevivir dentro del rudo mundo del cine. Intentando escribir historias personales; pero teniendo que trabajar con un guión por encargo acerca de un libro donde se habla de flores –orquídeas específicamente-.

Y entonces se entremezclan secuencias filmadas en el set de Being John Makovich donde los actores de la primera película de este par (Jonze-Kaufman) se hacen parte de la historia de la segunda. El guionista es ignorado por Catherine Keener(Maxine), por ejemplo. Más adelante entran en escena una serie de nuevos personajes. Una Meryl Streep atinada como siempre, personificando a Susan Orlean, la autora del famoso libro de las orquídeas (que al igual que Craig o Lotte en BJM) busca escapar de su tediosa cotidianeidad. La oportunidad llega al conocer a John Laroche, personaje más que entrañable, un hombre lleno de vida, en constante movimiento, jovial (un Chris Cooper, que en uno  de  sus mejores trabajos se roba la película).

Guiones y guionistas –hasta con la aparición de una especie de Robert Mckee, el gurú del guionismo que da seminarios por doquier- serán los factores que den impulso a la película, pues finalmente, y he aquí la gran metáfora dentro de la obra: el escritor es quien da vida a los caracteres, y hace caminar las historias. Nos conducen, -no sin fatalidades en el  camino- al final, donde todos buscan un remanso de paz (que mejor si suena de fondo Happy Together).



Y tras la prolija relación con Jonze llega la vinculación con Gondry. Realizan primero Human Nature (con Tim Robbins, Patricia Arquette, Rhys Ifans) de manufactura correcta, pero quizá menor comparada con el resto de  las tres obras citadas.

Y llega finalmente, Eternal Sunshine of spotless mind. Si ya habíamos encontrado en los guiones filmados de Kaufman temas como la vida eterna, la lucha del creador sensible dentro del encarnizado mundo de los negocios, nos veríamos sorprendidos nuevamente.

Aquí la premisa era: ¿Puedes lidiar con tu pasado y tus recuerdos? ¿No? Nosotros te ayudamos a olvidar. El mejor Jim Carrey que hayamos visto interpreta a Joel, un tipo con rasgos similares a  los protagonistas masculinos de las previas historias de Kaufman. Un hombre introvertido, solitario, con una vida carente de emociones; se topa un día con una intensa mujer de nombre Clementine Kruczynski (Kate Winslet). Como en toda convencional historia de pareja llega el tedio, hasta que Clementine toma la oportunidad brindada de olvidar todo –Joel incluido-.

En lo que deviene la cinta será una lucha (en un mundo mitad real, mitad onírico) por recobrar los recuerdos, y finalmente la vida que alguna vez los vinculó. Tom Wilkinson, Mark Ruffalo, Kirsten Dunst y Elijah Wood complementan el gran reparto.



Ahora exploremos otras de sus obras. Ha escrito también para George Clooney, desarrolló un guión para una animación y sobre todo ahondaremos en su ópera prima Synecdoche New York.

Confessions of a dangerous mind (Confesiones de una mente peligrosa) es  el nombre del debut como director de George Clooney.

Una película de buena manufactura que nos cuenta las vicisitudes de Chuck Barris, un famoso presentador de la TV norteamericana que termina siendo reclutado por la CIA para volverse un agente encubierto.

A partir de la premisa –obviamente- el protagonista lleva una doble vida. Conforme completa las misiones que la CIA le encomienda, sus oportunidades dentro de la televisión van aumentando.

Sam Rockwell destaca interpretando a Barris. Completan el reparto Drew Barrimore, Julia Roberts, George Clooney, Maggie Gyllenhaal, Rutger Hauer, entre otros.



Y si bien podríamos pensar que esta es otra historia producto de la mente del genio Kaufman, habrá que recordar que todo proviene del libro autobiográfico de Barris, donde el narra sus experiencias como espía.

Existen por ahí versiones que indican que Kaufman no salió contento de la experiencia, pues Clooney modificó sustancialmente su guión; y es que el escritor pide ser partícipe activo en la materialización de sus palabras.

Pero quiero centrar la atención en Synecdoche New York. Ya mencionamos que es la ópera prima de Kaufman.

Y acá encontramos una historia compleja y entramada, como todas sus obras previas.

Caden Cotard (el siempre solvente Phillip Seymour Hoffman) es el padre dentro de una familia de creadores. Catherine Keener interpreta a Adele la esposa. Tienen una pequeña llamada Olive.

La secuencia inicial marca el tono del filme. Si bien hemos percibido el lado oscuro humano dentro de los filmes de Kaufman, jamás nos había conducido hasta niveles tan desoladores.

Una familia sumida por completo en la miseria –personal-. Despertar denota hastío, abrir los ojos parece una obligación, los días como parte del  sinsentido.

Caden es un director de teatro. Adele pinta (sus cuadros son miniaturas). Viven en una casa que exhibe la falta de “luz” en sus vidas. Incapaces de comunicarse, cada quien sostiene sino monólogos, al menos silencios en donde no hacen parte al otro.

Exhiben su insatisfacción, el no haber logrado aquello que deseaban. Una niña en medio de su vacío.
Ante todo lo anterior,  Adele decidirá irse  a Berlín con su hija dejando a Caden solo.

El tiempo transcurre y con él deviene una nueva perspectiva. Una meta narrativa donde realidad, ficción, pasado, presente y futuro se entrelazarán contando  la historia.

Tras el abandono vienen los síntomas de una enfermedad desconocida, que no hace pensar a Caden más que en la muerte.

Dos mujeres se cruzarán en su camino (roles interpretados por Samantha Morton y Michelle Williams). Hasta que todo cambiará gracias a la beca Mc Arthur. La solvencia económica le permitirá desarrollar un ambicioso y honesto proyecto: en una bodega simulará una vida como la de la ciudad, un proyecto orgánico, según él, auténtico.

Acá Cotard se volverá el Creador -en el sentido literal- de esta nueva realidad. Actores interpretando una serie de personajes, aunado a intérpretes desarrollando personajes basados en la gente “de la realidad” (Caden incluido). Llegaremos a tener tres Caden Cotard en algún momento, por ejemplo.

El experimento tomará vida propia y nos mostrará al director de teatro finalmente rebasado por su propia invención. Desolación, desesperanza, incertidumbre, serán sensaciones que nos dejará Charlie Kaufman con esta su ópera prima.

-          - Todos giramos en torno a la muerte
-          - Quiero seguirte allí y ver cómo te pierdes un poco más
-          - El fin se construye desde el principio

Serán algunas de las frases escuchadas durante el transcurso del filme, y como bien dice el escritor y realizador el final se construye desde el inicio, aquí el final brindará una última oportunidad a ese creador rebasado.



El cine de Kaufman, sea que lo escriba o lo dirija, es un cine complejo, lleno de vida. Sarcasmo, ironía, inteligencia, permean sus historias. Pero también nos exhibe el lado oscuro de la vida, ese de los seres sin esperanza, de los que carecen de amor o de un por qué. También nos habla del mundo de los creadores, que intentan luchar contra sí mismos principalmente, y posteriormente contra el mundo.

Agradezcamos que en este cine tan lleno de remakes, Kauffman y sus originales ideas existan.